A todos nos gusta presumir de una boca sana y bonita. Lucir una correcta alineación es tener una sonrisa envidiable en la que los dientes superiores encajan a la perfección con los inferiores. Sin embargo, la mayoría de la población a nivel mundial debe recurrir a tratamientos como la ortodoncia para evitar una maloclusión mandibular que puede acarrear consecuencias.

La maloclusión mandibular, comúnmente conocida como “dientes mal alineados”, es un problema que afecta a casi un 90% de la población. La maloclusión acarrea consecuencias importantes, porque lejos de tratarse únicamente de un problema estético, puede suponer un factor de riesgo y desencadenante de otras dolencias, además de afectar también a la funcionalidad de la boca.

Una buena oclusión ayuda a equilibrar la fuerza que ejercen todos los músculos, tejidos y huesos de nuestra boca para realizar todos los movimientos necesarios para masticar, hablar, respirar, reir y expresarnos.

Estéticamente hablando, la oclusión ideal:

  • muestra cómo los dientes incisivos superiores se superponen sobre los incisivos de abajo.
  • el espacio que separa los incisivos superiores es igual al que separa a los incisivos de la arcada inferior.
  • hay una dirección axial y una distribución proporcionada de las fuerzas.
  • guarda unas relaciones perfectas entre los dientes caninos en los movimientos laterales.

 

¿Por qué se produce la maloclusión mandibular?

Las causas de la maloclusión son numerosas, pudiendo deberse a factores genéticos y, por consiguiente, hereditarios, o ambientales.

El uso prolongado de chupetes y biberones, la succión digital (chuparse el dedo), pueden alterar la alineación de los dientes. Los traumas dentales, la pérdida precoz de dientes de leche y las enfermedades crónicas durante la niñez, son otras de las causas de maloclusión.

 

Tipos de maloclusión

A finales del siglo XIX, Edward H. Angle, fundador de la ciencia ortodóntica, tipificó las diferentes clases de maloclusión dental, basándose en la relación de las coronas de los molares inferiores y superiores, según el plano sagital.

  • Clase I: la alineación de los molares es la correcta, pero la línea de oclusión no debido a malposición dental o rotaciones.
  • Case II: aquí se dan 2 variables: el la División I, los incisivos centrales superiores salen por delante de la línea inferior; en la División II lo que ocurre es lo contrario, es decir, los incisivos centrales superiores están retroinclinados.
  • Clase III: sucede cuando el primer molar inferior ocluye al molar superior.

En el plano vertical pueden diagnosticarse los siguientes tipos:

  • Sobremordida: al morder, los incisivos superiores se distancias 2,5 milímetros o más de los inferiores
  • Mordida borde a borde: los incisivos superiores e inferiores quedan al borde, impidiendo que la arcada superior cubra a la maxilar.
  • Mordida abierta: no hay contacto entre los incisivos.

Según el plano transversal encontramos:

  • Mordida cruzada: los dientes inferiores quedan detrás de los inferiores. Puede ser unilateral (si solo se produce en un lado) o bilateral (si se da en ambos lados de la dentadura)
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